Más de 80 pinturas del artista mexicano se acercan a los curiosos espectadores para mostrar el lado más vil y triste de una realidad vacía y un juego en automático perdido.
Dicha muestra, cuyos temas saltan de la risa, a la locura; de la locura, a la violencia y soledad, nos atrapan con una conceptual y conflictiva visión a través de la pintura.
Las piezas y su curaduría gozan de calidad, no se puede decir lo mismo de la museografía, descuidada y poco aprovechada. (muy buena percepción de mi acompañante)
Sin embargo, es una restrospectiva que no se puede dejar pasar.
